Hola. ¿Me extrañaban? ¿No? Yo tampoco. En realidad no he tenido tiempo de extrañarlos a ustedes, mis queridos lectores de esta bitácora de la decadencia del cuchifrito y otras yerbas. Mi trabajo me ha tenido bastante ocupado. Cinco semanas en el jurutungo viejo. Sonaron banjos. Gracias a dios no hicieron a nadie gritar como lechoncito mientras lo sodomizaban. Pero fue demasiado tiempo. Al menos el último fin de semana pude hacer cosas normales, como ir al cine. Pero eso es otra historia y no es para éste blog. La cosa fué que la final regreso a mi base de operaciones y descubro que mis jefes me dieron todo un fin de semana largo. Cualquier persona de sano juicio estaría en algún lugar descansando y oculto, o por lo menos en coma catatónico antes de regresar a laborar.
Pero por supuesto, eso sería demasiado aburrido. Al menos en lo que a mí concierne.
Me había caído un dinerito y más todo estos últimos meses viviendo en hoteles a costa de mi trabajo había acumulado lo suficiente para darme una vueltita de regreso a la Isla del Espanto, la Isla de la Fantasía, La Isla del Dr. Morón, La Perla del Caribe, The Shining Star of The Caribbean, El Experimento Político y Social de las últimas cinco centuras, Lo Peor de Dos Mundos: Puerto Rico. Tenía que regresar a recargar las baterías, destruir neuronas, borrar cinta y arrastrarme en una u otra cuneta. No había otra. Además de que en temporada baja los pasajes están baratos y quería ver de cerca la debacle electoral que arropa la isla en este año eleccionario. Por acá me perdí a David Byrne junto a St. Vincent y a Dinosaur-fucking-junior y en Atlanta tocaba Godspeed You Black Emperor! A Byrne lo ví en PR en los ochenta, y a Dino Jr. cuando era un joven mancebo. GYBE! y St. Vincent, duelen pero fuck it. Habrán otras oportunidades.
Tan pronto indiqué al corillo de granujas que venía para acá, recibí una órden: "¡Vamos para Bajofondo!" sentí el taconazo subsiguiente en el piso como la onda de choque que Hulk deja a su paso. Esa onda poderosa era producto de una persona que podria describir que tiene el humor de Monty Python y la tenacidad de Godzilla recogida en el cuerpo de una linda y frágil mariposita. "¿Bajofondo tú dices?" - le respondí. "¡Vamo allá!"
Para los inverbes entre ustedes, Bajofondo es un colectivo argentino-uruguayo que cuenta entre a sus miembros a Gustavo Santaolalla. Y si no saben, a estas alturas quien es este caballero, pues mal los veo. Pero digamos que el hombre ha producido varias cosas buenas (y no tan buenas) en el rock latino en los últimas, digamos, dos décadas. Casi nada. Anyway, Bajofondo mezcla tango con otros géneros y si te gusta éste corillo, Gotan Project, la música de Astor Piazolla, tienes el cielo gano. O por lo menos no tienes que hacer fila y eso.
Raudo y veloz la jovencita me consiguió una entrada y veo que la banda se presenta en el Museo de Arte Contemporáneo en San Juan. Nice. Lo ideal sería verlos en un club oscuro y degenerado o en algún burdel porteño, pero El MAC es uno de esos pocos espacios que de vez en cuando se tira unas propuestas que lo hacen diferente al típico museo o centro cultural "mainstream" en la isla. Conseguir estacionamiento sería misión y media, pero se pudo lograr la gestión. La shica y yo llegamos justo a tiempo para escuchar los actos de apertura. Maldición.
Uno espera que el/los teloneros están para mantener a las masas ocupadas y que no le quiten el impacto al acto principal, pero damn, fuelte. Pólem son baladitas pop que apenas aguantan un cantazo y son la cura perfecta para el insomnio. ¿Qué hacían ahí? Eran la banda del asistente de la productora. Nice, logical choice. Not. La perfecta excusa para conversar y bajar los munchies con comida y bebida a sobreprecio. Triunfo. Quiero agradecer el hecho de que su intervención fue corta. En serio. Luego lo siguió Sintonía Retro. Yo vi a esta gente en la Iupi y en Red Shield hace muchas lunas y no me molestaron. Lo que no sabía es que ellos montan un "tributo" a la música de Gustavo Cerati y por esa razón es que tocaban esta noche. Que mal. Una pena que una banda que tenga un material original decente se reduzca a esas circunstancias. Peor aún eran las exortaciones de la productora y la misma banda a la recuperación de Cerati. Me suscribo a la teoría de que cada vez que una banda de covers grita "¡Fuerza Cerati!" o interpreta sus canciones, sus posibilidades de recuperación disminuyen. Es algo forzado, innecesario, está de más.
Lo otro que más le molesto a la chica y a mi, fue el ambiente de pub de guaynabichos que permeaba en el lugar. Sabíamos que esto era auspiciado por la cervecera que produce la excusa más aguada y barata que denominan cerveza en el mundo y el universo, pero eso parecía un desfile de modas y fishureo en cualquier discoteca "exclusiva" en cualquier país del mundo. Yo estoy seguro que la gente que estaba a las afueras del museo y no pagaron por el privilegio de escuchar a la banda gozaron más que la gente que estaba adentro.
¿Bajofondo? Increíble. Dos sets, tocando con una energía y pasión que los actos de apertura deberían tomar como ejemplo. Lo mejor es que una vez la banda tocó me encontré con mi pana El Doctor. El Doctor no tiene un doctorado, excepto en joda y decadencia. Él fue uno de los pocos que sabía quién estaba tocando y estaba delirando demencialmente con los sonidos de Bajofondo. Una mezcla genial del tango, hip hop, rock y electrónica que en cualquier otra parte del mundo tendría a las masas brincando, bailando y viviéndose el espectáculo. Menos en Puerto Rico. Lamentable. Al menos la jeva, El Doctor y los que sabíamos la que había intentamos representar. Lástima que los demás asistentes estaban demasiado enfocados en sus conversaciones y el maldito fishureo.
Aún así me divertí lo suficiente para regresar al hotel y de alguna manera sobrevivir una resaca que me tendría al otro día arrastrándome camino al aeropuerto para tomar mi vuelo a Atlanta para luego inducirme a un coma de 8 horas en lo que esperaba el vuelo que me traería a mi actual residencia. Sarna con gusto no pica.

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